Un tal Khalil de Buenos Aires me escribió en los meses anteriores a mi viaje porque quería organizar el Congreso del Amor Hombre y Mujer allí. Estuvimos intercambiando mails pero al final no cuajó por diferentes motivos: yo intuía que algo pasaba pero no el qué.

Como habíamos estado tan en contacto, al final nos vimos en el Barrio de San Telmo.

Y lo que me encontré fue un joven de 19 años. Un joven índigo, acompañado de otro.

Aquella noche fue otro de esos momentos mágicos de aquel viaje, pues fue la prueba de que la gente que va a dar el cambio ya está preparada. Mi gente. Porque yo soy un Hombre Índigo (al igual que muchos de los que seguís esta página).

Durante la animadísima conversación comprobé que el fenómeno “Matías De Estéfano” no es único sino que vienen miles de jóvenes con una conciencia de otra dimensión.

Entre otras cosas, durante la conversación que mantuvimos, estos jóvenes que participaron en el encuentro de Matías en Capilla del Monte, me contaron, de fuentes directas, que Matías había tenido un desmayo el último día por espacio de una hora y que, después del citado desmayo, dijo que los seres de Erks le habían dicho que “no podía seguir por ese  camino”.
Seguidamente, conoceréis a algunos de estos jóvenes, que han participado en una experiencia de convivencia durante varios meses. El vídeo se hace pesado (a mí al menos, me lo pareció) por la música de fondo que le han puesto que, en lugar de añadir espíritu al asunto, te empalaga.

Sin embargo, lo que se cuenta en la entrevista es tremendamente interesante. Lo dicho: Matías de Estéfano no es el único joven índigo ya en movimiento.

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