Supongo que todos os habéis montado alguna vez en una montaña rusa. Sabes cómo te subes a ella la primera vez: disimulando para que no se te note que estás nervioso (o cagao de miedo). Como sabéis, las primeras bajadas son pequeñitas y te van preparando para cuando el trenecito coge velocidad. Al principio, te propones no gritar, para que no se te note el canguelo porque eres un hombre, y los hombres no pegan gritos como las mujeres (si vas de “gay” lo tienes más fácil).
De repente, una mujer (casi siempre) pega un grito y en eso que te das cuenta de que te has subido para hacer el loco y disfrutar, y te quitas los complejos y te pones a gritar, a gritar como un poseso porque, de verdad, parece que te vas a estrellar.
Ahí es, no sólo cuando te lo pasas bien, sino cuando el miedo desaparece. Cuando te expresas y te dejas llevar sin pensar en lo que vendrá.
Bien, ahora mismo la Humanidad está en una montaña rusa y cada día va a vivir (está viviendo) unos arreones que le hacen pensar que todo se va a la mierda, que esto es el final. O que lo que viene puede ser peor, y no lo aguantas, y te quieres bajar. PERO NO PUEDES.
Y ante eso, algunos deciden que lo mejor es detenerse, porque lo que venga puede ser peor. Por miedo. Pero la montaña rusa no se detiene. Continúa.
Desde ya os digo que todo lo que publique en las próximas semanas (hasta que esto se resuelva) hay que cogerlo “con pinzas” porque, lisa y llanamente, estamos dentro de la última batalla de una guerra que ha durado 13.000 años y, hasta que no se disipe el humo, no sabremos realmente lo que ha sucedido. Ni siquiera los que están dentro, saben realmente lo que pasa, sino una porción de la realidad. Leo la explicación de Estulin a la renuncia del Papa, presentándolo como una víctima de la conspiración masónica y, sinceramente, creo que ahora mismo su información no es muy fiable. El principal problema con Estulin ahora (como con el resto de los conspiranoicos) es que NO CREE EN LA VICTORIA, porque la teme; por eso sigue a la defensiva, pensando que se puede volver atrás en la historia cuando ha llegado el momento de la ofensiva hacia la victoria. Y esto es un valor muy importante ahora porque la realidad se mueve por nuestro deseo (el deseo de la Humanidad); si os fijáis, el día en que las redes conspiranoicas (e izquierdistas) empezaron a propagar que el tsunami de corrupción en el gobierno del PP estaba dirigido (en la sombra) para establecer un gobierno tecnocrático de la UE, ¡el asunto se paró!
¡Era lo que deseábamos y, de pronto, a algunos les entró miedo! ¡Miedo a lo que va a pasar después! ¡Querían que la montaña rusa se detuviera!
Fulford, en cambio, sí cree, y eso es lo que tiene valor ahora, incluso con sus inconsistencias.
De todo lo que hay en la Red, los informes de Benjamin Fulford son los que más aportan ahora mismo, pero incluso él está sometido a fuentes muy diversas que, por supuesto, tratan de desinformarle. (Pero es honesto, y lo reconoce).
En su último informe, Fulford afirma que el Papa ha dimitido porque fue señalado por Tony Blair y George Bush junior como organizador del atentado del 11-S y el de Fukushima en Japón. Confirma que la familia Bush ha sido destronada y que los Rockefeller se han ido al archipiélago de Fidji, liderando la ofensiva contra los Bush… e intentando exonerarse de la culpa sobre el ataque de Fukushima (de hecho, han contactado con Fulford para hacérselo saber: ¿te puedes fiar de lo que diga un Rockefeller?).
El periodista canadiense echa mano de la astrología china para fundamentar que este año serpiente es en el que el dragón blanco se va a comer a la serpiente venenosa.
Asegura que esta misma semana la facción de Shangai del partido comunista chino envió tanques a Pekín para contener los intentos de crear una guerra con Japón, promovida por los sionistas, cosa que están intentando con denuedo. Dice que una solución podría ser la independencia de las islas de Okinawa, por las que pugnan ambos colosos. Y, mientras tanto, está habiendo una lucha por el trono de la antigua monarquía china, representada por las dinastías Quing y Ming. El asunto es vital porque acapararían el 85% del oro mundial.
Cuenta también que ahora mismo hay una pugna dentro de la monarquía británica por ver quien se queda con el trono. Los gnósticos iluminati pretenden colocar al príncipe Harry y la Reina se debate entre la incógnita de que, si lo llega a hacer, abdicará en favor de su hijo Carlos o su nieto Guillermo. Los aristócratas ingleses están intentando hacerse con el control del oro chino y, mientras tanto, tratan de requisar el de otras regiones del mundo, y este es el origen de algunas guerras en Africa (Malí)
En Estados Unidos, al parecer ha habido arrestos de agentes de inteligencia partidarios de Obama, con sus comunicaciones intervenidas, que fueron liberados posteriormente.
En definitiva: lo único seguro es que uno de los cinco grandes ha caído. Por supuesto no sabemos si el que vendrá, será peor todavía, pero da igual, estamos ya viviendo en la sociedad de la transparencia y la prensa está de nuestra parte a la hora de publicar la corrupción, hasta de las más altas esferas.
Así que, ¿de qué vamos a tener miedo?
Hay que seguir adelante, CAIGA QUIEN CAIGA.
Si nos colocan un Almunia o una Esperanza Aguirre, ya aparecerán los escándalos que los harán dimitir.
Mirad la información que liga a Urdangarín con el Ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón: ¡antes de que se nomine como presidente, ya lo tenemos enfilado!
PD: Otro corrupto menos en Italia.