Si los periodistas que informan de cine en el mundo tuvieran lo que hay que tener, hace ya rato que le deberían haber preguntado al señor Steven Spielberg ¿cómo es posible que en sus películas anticipe tecnologías que no existían cuando las rodó? ¿Tendrá algo que ver que su padre, Arnold Spielberg, fuera el co-creador del primer ordenador?
Un ejemplo -MÁS- de esta flagrante anomalía cinematográfica (ooparts, lo llaman) se encuentra en la película del año 2002 en la que la policía pre-crimen dispone de unos insectos-robots que ejercen de espías.
El asunto es que, aunque se llevan hablando de ellos desde el 2008, no ha sido hasta el 2013 cuando se han presentado.
En este estado de cosas, la ONU ha dictado una prohibición para la construcción de robots asesinos.
Arriba, el insecto que mostró Spielberg en Minority Report, abajo: lo que ya es real.
¿Entendéis ahora por qué tantas películas de humanoides asesinos, como Terminator? ¡Nos estaban preparando para aceptar esta mierda!

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