Nuevas revelaciones de la polémica Sorcha Faal en base a supuestas informaciones procedentes de la inteligencia rusa que nos permiten entender algunas noticias ocurridas en los últimos meses, en este caso, alrededor del mundo de los hackers de alto nivel.

Al parecer, lo que convenció a Putin para proteger a Snowden fue un intento de asesinato en Hong Kong por parte de los escuadrones de Obama, tan sólo días después de que acabaran con la vida con el periodista de la revista Rolling Stone, Michael Hastings, que estaba preparando un artículo en base a los datos que Snowden le había pasado. No bastando con eso, a los pocos días otro escuadrón de asesinos de Obama atacó a los dos policías de Los Angeles que investigaban el asesinato del periodista.

Todo ello, como digo, habría convencido a Putin para proteger a Snowden, que días después reveló el contenido de la sorpresiva reunión en Tanzania de los tres últimos presidentes de los Estados Unidos: Clinton, Obama y Bush Junior. En ella, se habrían puesto de acuerdo en cómo afrontar la información que Snowden habría proporcionado a Putin, de consecuencias devastadoras para el régimen, y en la que se incluyen, al parecer, las evidencias de que el 11 de septiembre fue un “trabajo interno”.

Al parecer, Snowden había contactado tanto con los hackers Aaron Schwarz (“suicidado” en enero de este año y creador de las RSS) y con Barnaby Jack (descubridor de cómo se puede inducir la muerte a través de un marcapasos), asesinado el pasado 25 de julio, y que habría contado a Snowden cómo habían sido controlados a distancia los aviones que impactaron con las Torres Gemelas el 11 de septiembre del 2001.

El régimen sionista de los Estados Unidos ha entrado en estado de pánico ante las filtraciones de información, a resultas de lo cual, Putin ha puesto a su ejército en alerta máxima, desarrollando unos ejercicios militares con ¡20.000 soldados!

La enigmática informadora termina con unas misteriosas frases señalando que el régimen de Obama “se ha negado a reconocer ante el Congreso con quién están en guerra” y señalando que la verdadera causa “es la espiral en Noruega que apareció el día antes a que le dieran el Premio Nobel de la Paz”.