Investigaciones científicas con seres humanos

Investigaciones con humanos

En el imaginario colectivo, los nazis han quedado para la historia como el pueblo que hizo todo tipo de experimentos con seres humanos, para mejorar la raza, para crear armas biológicas…

Pocos son los que conocen que aún antes de la segunda guerra mundial se ha estado experimentando con seres humanos la aplicación de deteminadas armas biológicas. Los “malos” son aquellos capaces de crear enfermedades y causar el pánico en la población.

 

Un tratado de las Naciones Unidas prohibió expresamente el uso de armas biológicas, sin embargo, ahora mismo, en Irak, se sabe que las tropas invasoras han usado uranio empobrecido como uno de los muchos métodos empleados para socavar a la resistencia.

Los experimentos con gas mostaza comenzaron oficialmente en 1942 con los mormones “Adventistas del séptimo día”. En las oficinas del ejército norteamericano se probó la resistencia a este gas con mascarilla y trajes, a sabiendas de que los japoneses estaban haciendo lo propio.

Una vez terminada la guerra, muchos científicos alemanes fueron reclutados por el ejército norteamericano para continuar con sus investigaciones de armas biológicas. A este proyecto se llamó “Prensilla”.

En 1945 da inicio el programa “F”, por “Fluoruro”, uno de los químicos más importantes en la producción de la bomba atómica, que causa marcados efectos al sistema nervioso central.

El Documento 07075001, del 8 de enero de 1947 del Coronel Fitzpatrick anuncia que comenzarán a inocular dosis intravenosas de sustancias radioactivas a humanos.

En 1950, el ejército decide hacer una prueba de la susceptibilidad de los ciudadanos ante una amenaza biológica, rociando el área de San Francisco con una nube de bacterias. Muchos de ellos, se enfermaron con síntomas parecidos a los de la neumonía.

En 1951, Israel compra a Estados Unidos siete máquinas de rayos X con las que se dispone a realizar pruebas con una dosis 35.000 veces mayor de lo recomendado sobre niños sefarditas. A sus padres se les dijo que era un tratamiento para la peste del “ringworn”. El gobierno norteamericano pagó al israelí 300 millones de liras israelíes, cuando su presupuesto para salud de la época era de 60 millones, hoy sería un dineral. Seis mil murieron al poco tiempo, otros lo fueron haciendo con el tiempo, mientras que todavía hoy sobreviven unos pocos con muchos problemas físicos, entre ellos epilepsia, amnesia, enfermedad de Alzheimer, dolores de cabeza crónicos y psicosis..

Un documental firmado por Barry Chamish, emitido por la televisión israelí, cuenta cómo se realizó con las declaraciones de una señora que colaboró en el experimiento: “Ellos los trajeron en filas. Primero sus cabezas fueron afeitadas y untadas con un gel que ardía. Luego se les puso una pelota entre sus piernas y se les pedía a los niños que no la dejaran caer, para que no se movieran. Los niños no fueron protegidos sobre el resto de sus cuerpos. No habían trajes protectores de plomo para ellos. Me dijeron que yo estaba haciendo un bien ayudando a quitar el ringworm de sus cabezas. ¡Si hubiese sabido los peligros que los niños estaban enfrentando, yo nunca habría cooperado. Nunca! “

Está malformación de los judíos sefarditas marroquíes está tan asumida por la población israelí que muchos pensaban que era una malformación genética. Hay muchos sefarditas con cicatrices en su cuero cabelludo y con carencias de éste.

David Deri recalca que fueron sólo los niños marroquíes quienes sufrieron estos problemas: David Deri, hace notar que sólo niños Sefarditas recibieron las radiaciones. “Yo estaba en clase y los hombres vinieron para llevarnos a una gira. Ellos preguntaron nuestros nombres. Los niños Ashkenazis fueron devueltos a sus asientos. Sólo los niños morenos fueron subidos al autobús.”

Al parecer, la “operación ringworn” era un programa de eugenesia, dirigido por dos judíos racistas antisefarditas, Nahum Goldman y Levi Eskhol que pretendía apuntado a desyerbar las percibidas débiles semillas de la sociedad.

La “supuesta” razón es que el programa atómico norteamericano había sido suspendido y necesitaban otras personas con las que ensayar sus planes.

En 1953, el año del comienzo de la operación MK Ultra, el Ejército Norteamericano libera nubes de Sulfuro de Zinc-Cadmio sobre Winnipeg, St. Louis, Minneapolis, el Fuerte Wayne, el Valle del Monocacy en Maryland, y Leesburg, Virginia, intentando determinar cuan eficazmente podrían dispersar los agentes químicos.  

Dos años más tarde, la CIA, intentando averiguar el potencial de las armas biológica, libera una bacteria en la bahía de Tampa, Florida. También en 1955, se usa el LSD como químico paralizante.

Un año más tarde, se hace lo propio con un mosquito infectado con la fiebre amarilla en las localidades de Savannah, Ga y Avon Park. Oficiales del ejército disfrazados de médicos, se encargan de monitorear la respuesta a este arma.

En 1965, los prisioneros de la prisión de en la Prisión Estatal de Holmesburg en Filadelfia son sometidos al dioxino, que luego sería conocido como agente naranja en Vietnam. Serían estuidados por desarrollar cáncer, lo cual indica que formaba parte de un experimento con cancerígenos.

El proyecto Mkoften, que comienza en 1966, tiene como fin evaluar los efectos toxicológicos en humanos y animales.

En 1966, los científicos del ejército dejan caer ampollas del Bacillus subtilis en el metro de Nueva York, a través de las rejas de ventilación, haciendo que miles de personas se vean envueltas en esta locura.

En 1969, El Dr. Robert MacMahan del Departamento de Defensa demanda del congreso $10 millones de dólares para desarrollar, dentro de 5 a 10 años, un agente biológico sintético para el cual ninguna inmunidad natural existe.  Un año después, llega la autorización y el financiamiento para el agente biológico sintético se obtiene bajo H.R. 15090. El proyecto, bajo la supervisión de la CIA, se lleva a cabo por la División de Operaciones Especiales en el Fuerte Detrick, las instalaciones ultra secretas de armas biológicas del ejército norteamericano.

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